CREAR MAYORES OPORTUNIDADES Y MEJORES CONDICIONES DE VIDA PARA LOS POBLADORES RURALES EN SUS CONTEXTOS LOCALES, FAVORECIENDO SU ARRAIGO Y FORTALECIENDO SU IDENTIDAD CULTURAL.

 
SANTIAGO DEL ESTERO
CARACTERIZACIÓN GEOGRÁFICA
​Al Sur de Sudamérica, en el corazón mismo de la República Argentina se localiza la provincia de Santiago del Estero. Limita al norte con las provincias de Salta y Chaco; al Este, con Chaco y Santa Fe; al Sur con Córdoba; y al Oeste, con Salta, Tucumán y Catamarca.  
 
Al oeste de la provincia se levantan las sierras de Guasayán y Mogotes; y hacia el sur, las de Ambargasta y Sumampa. Hacia el extremo sudeste de la provincia, el territorio se encuentra con las Salinas Grandes, las más extensas del país, y la tierra se vuelve completamente blanca. El resto del territorio provincial se despliega en amplios llanos polvorientos cubiertos por vegetación típica de bosque alto. 
 
El clima general es cálido y seco, con altas temperaturas en verano e inviernos benignos y cortos.
 
 

 El emplazamiento geográfico de Santiago del Estero la caracteriza como una tierra de transición marcando desde tiempos prehispánicos su condición de mosaico cultural. Los primeros pobladores -pequeños grupos nómades de cazadores-recolectores-, ocuparon  zonas de las sierras de Sumampa y Ambargasta, unos 8.000 años atrás. Varios milenios transcurrieron para encontrar en la provincia grupos de pobladores sedentarios, instalados en las márgenes de los ríos, subsistiendo principalmente de la agricultura, de la pesca, de la caza y la recolección.

 

La población se fue nutriendo con migraciones de pueblos de distinto origen creando una tierra de gran riqueza cultural. A la llegada de los españoles, Santiago del Estero era la provincia que albergaba el mayor número de etnias (al menos seis) del actual territorio argentino. Sin embargo y pese a este carácter tan heterogéneo, las culturas de Santiago del Estero llegaron a configurar una entidad con características propias. Una notable persistencia de lo indígena  aparece en la susurrada lengua quichua, en las artesanías textiles y de madera, en muchas costumbres y en  mitologías actuales. Es muy sugestivo que en las profundidades del monte santiagueño, se haya mantenido el espíritu de la tradición textil, con pervivencias de origen indígena.

 

Cuando el ferrocarril llegó a la zona impulsó el comercio de la mano de los productos importados, y poco a poco fueron reemplazando a los locales. La tradición textil prehispánica, que fue retomada y estimulada por los españoles durante la conquista y la colonización, se fue diluyendo junto al proceso de desmembramiento de las comunidades indígenas, pero quedó viva en el corazón del monte santiagueño, a través del arte de las teleras que hoy hablan de una continuidad que tiene mucho del mensaje de los “antiguos”.